2010
03.07

akhenatonAl rey Amenhotep III le sucedió en el trono su hijo Amenhotep IV (1.364-1.347 a. J.C.). Era hijo de Amenhotep III y de la reina Tiyi o Teie.
Aunque se conoce poco de su infancia, ésta debió transcurrir en el palacio de Malgatta, en Tebas.

Si bien en la corte de Amenhotep III abundaban personas de gran valía, parece ser que Amenhotep, hijo de Hapu, ejerció una gran influencia en la educación de Amenhotep IV.

¿Subió al trono a la muerte de su padre, o hubo un período de corregencia? Esta cuestión ha suscitado amplios debates entre los expertos en egiptología, sin que en la actualidad se haya dado una respuesta definitiva. Cuando Amenhotep IV ascendió al trono tendría entre 16 y 24 años, y probablemente estaría casado ya con Nefertiti, la gran esposa real que tanta importancia tendría en su época y que tanta fascinación ha provocado posteriormente.

Fruto de esta unión nacieron sies hijas: Mery-Atón, Meket-Atón y Ankhesenpa-atón (nacidas en Tebas), Nefer-Neferu-Atón, Nefer-Neferu-Ra y Step-en-Ra.

13314-004-253738F9Al ser coronado adoptó los títulos tradicionales. Durante los primeros años de reinado prestó especial atención a Heliópolis y a su clero (como lo hicieron los faraones que prepararon el camino para el atonismo), con el fin de frenar las ambiciones tebanas, cuyo clero cada vez tenía más poder, y también debido probablemente a la cercanía de los heliopolitanos al ideal solar del rey. Hizo construir varios templos en Karnak para dar culto al dios solar y se autoproclamó gran sacerdote.

En el año sexto de su reinado el rey Amenhotep IV cambia su nombre por el de Akenatón que significa “Servidor de Atón” y proclama su adhesión al dios Atón, quien en adelante protegerá a la realeza. Al estar la política inseparablemente unida a la religión, este hecho modifica el destino de Egipto. Construye una ciudad que denomina Aketatón “el horizonte de Atón (actualmente llamada Tell-al-Amarna) y traslada allí la capital del reino.

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Akenatón intenta eliminar el culto a los demás dioses, destruyendo sus nombres, pero cometió un gran error al intentar suprimir el culto a Osiris ya que el pueblo estaba muy unido a esta religión del culto al más allá.

Todos estos cambios de culto, capital y forma de vida, hizo que descuidara sus obligaciones en política exterior, con lo que Egipto fué perdiendo fuerza e influencia en otros pueblos, volviéndose paulatinamente desfavorable la situación internacional para Egipto.

En el año doce de su reinado su esposa Nefertiti desaparece de la escena social y política, sustituyéndola como esposa principal su hija Meritatón.

Antes de morir Akenatón asoció al trono a Esmenjkare. Esta corregencia duró casi dos años.

Akenatón murió en el año dieciocho de su reinado, y es casi seguro que fué enterrado en la tumba que él mismo se hizo construir en la necrópolis de Tell-al-Amarna. Su cuerpo, no obstante, nunca fué encontrado.

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2010
03.04

machu_pichu-2En el sur de Perú, específicamente en la vertiente oriental de los Andes Centrales, se encuentra situada una de las tantas maravillas del mundo, las ruinas del Machu Picchu. Este fascinante poblado andino inca fue construido a mediados del siglo XV y los historiadores señalan que se trató de la residencia de descanso del primer emperador inca Pachacútec, además de ser un centro religioso.

Fue descubierto en 1911 por Hiram Bingham, un profesor norteamericano de historia, gracias a los contactos con los pobladores de aquella región quienes lo guiaron hasta la zona en cuestión. Su asombro fue sin igual. Por cierto, aunque se le atribuye haber pertenecido al mencionado Pachacútec, los datos podrían ser incorrectos y por ende su historia seria otra.

Al parecer, fue el inca Wiraqocha, octavo rey de Cuzco y no su hijo Pachacútec, quien mando a construir este palacio. Este cerro poseía como principal función ser un espacio de descanso con templos para el dios Sol y la diosa Luna y numerosas casas (Wasi) para albergar a sus bellas mujeres (Aqllakuna), además de convertirse en un observatorio astronómico gracias a su ubicación.

Pero no todo fue color de rosas para Wiraqocha quien se ve obligado a huir, frente a una invasión por parte del poderoso Estado Chanka, comandado por un ambicioso rey llamado Uscovilca, ha esta ciudadela que según decían era considera la “pequeña Cuzco” por su similitud con la capital inca.

Ante tanta cobardía, el hijo menor de Wiraqocha, Kusi Yupanki, insta a su padre a que se rinda frente al Estado Chanka pero este se niega a doblegar su voluntad. Siendo consciente de la realidad como esclavo que les esperaría, Kusi forma un ejercito, derrota a Uscovilca tras una cruel batalla y decide entregar el botín de guerra a su padre quien lo trata con mucho desprecio, no acepta su obsequio y además agrega que debería dárselo a su sucesor, su hermano Urko.

Humillado, Kusi regresa a Cuzco a tomar el poder, a reconstruir la ciudad y a planear el asesinato de su hermano, su principal rival, asesinato que se concretaría tiempo después.

Al enterarse del cruel homicidio llevado a cabo por su hijo, Wiraqocha decide habitar en su palacio para siempre rodeado de todo lo que precisaba para vivir. Hasta que el Consejo Real diseña una idea que le permitiría a Kusi atraer a su padre: le dijeron a este que su hijo lo “invitaba” para que observara personalmente la transformación que había realizado en su principal ciudad.

Wiraqocha accedió a la propuesta y partió para Cuzco donde quedó totalmente asombrado por lo renovada ciudad que encontró, hasta el punto de nombrar a Kusi con el apelativo de Pachacútec que significa el “Transformador del Mundo”. Kusi agradeció el cumplido, pero rápidamente despojó a su padre de la corona se la colocó en la cabeza y se autonombró rey haciendo que su padre machu-picchu-1se arrodillara ante él, bebiera cerveza de maíz inmunda (chicha) luego lo mandó desterrado a vivir sus últimos y tristes años de vida en su propia creación, convertida desde ese momento en una morada de soledad.

Tras la muerte de Wiraqocha, Pachacútec ordena despoblar la ciudadela y abandonarla para siempre. De esta manera, las ruinas de Machu Picchu se conservaron prácticamente intactas hasta nuestros días pero bajo el conocimiento de muchos lugareños, en especial de Agustín Lizárraga, quien no decidió revelar el secreto por temor a ser considerado loco, hasta que Bingham apareció en escena y se apropió del hallazgo, llevándose además un sinfín de piezas muy valiosas que el estado peruano aun continua tratando de recuperar.

2010
02.28

UB-65-1Antes de ser inaugurado y puesto en servicio, el UB-65 -submarino militar, construido en Bélgica en 1916- ya se había cobrado una víctima durante su construcción. Una viga destinada a la eslora de cubierta había caído encima de un inocente, un simple obrero que desempeñaba su trabajo. Este artefacto diseñado para la 1ª Guerra Mundial, se cobró más vidas durante sus pruebas iniciales de navegación: tres tripulantes murieron asfixiados en la sala de máquinas.

Conscientes de que los marineros rechazarían la idea de tripularlo, el Almirantazgo ocultó los hechos y el submarino UB-65 entró en servicio. Un día, en alta mar, el capitán encargó a uno de sus hombres que revisara las escotillas. Aunque las aguas estaban tranquilas, inexplicablemente, éste saltó por la borda y fue arrastrado por el enfurecido remolino de la nave. Para calmar a la tripulación, el capitán decidió cerrar dichas escotillas y sumergir el aparato 10 metros.

Empero, sin poder evitarlo, éste empezó a descender hasta el fondo del mar y allí permaneció durante 12 horas, filtrándose agua salada que ocasionó gases tóxicos en la sala de máquinas. Sorprendentemente, consiguieron escapar con vida.

Tras este incidente, se decidió llevar el submarino a Brujas para una revisión. En un principio, obtuvo un visto bueno pero, en pleno proceso, estalló uno de los torpedos provocando la muerte de seis hombres, entre ellos, el segundo oficial. Varios marineros juraron haberlo visto en la proa con los brazos abiertos…

A pesar de todo lo acontecido, el UB-65 era una nave aprobada para navegar y acudió a un servicio en el estrecho de Dover. Los tripulantes seguían viendo a aquel fantasma y, día a día, decaía más la moral dentro del mismo. La Marina Imperial no sabía qué hacer para levantar los ánimos, así que solicitó la ayuda de un capellán, quien exorcizó el submarino. Poco tiempo duró la tranquilidad, ya que empezaron a ocurrir extrañas situaciones: el jefe de artillería enloqueció, otro se rompió la pierna e incluso un hombre se suicidó.

UB-65Mas seguro que el final de este maldito submarino trastornó el ánimo a más de un valeroso marino. Se dice que un submarino norteamericano, el L-2, se encontró al UB-65 por aguas irlandesas y creyó que estaba abandonado. Decidieron remolcarlo y cuando el capitán miró por el periscopio vio una extraña figura en la cubierta para, acto seguido, explotar todo el submarino hundiéndose en las profundidades del mar.

Quizás el UB-65 siga navegando eternamente por las profundidades de los océanos…

2010
02.21

ares,dios de la guerraSegún cuenta la mitología griega, Ares era hijo de Zeus y Hera, por tanto dios e inmortal, y pronto se proclamó como dios de la guerra. A pesar de ser inmortal sí que sentía dolor, (sus gritos podían oírse desde el más alejado de los confines), y cuando se encontraba herido siempre buscaba el poder sanador de su padre, el gran Zeus. Sin embargo, éste lo despreciaba por su fanfarronería violenta y su sed de sangre.

Ares

Entre sus luchas a muerte, (en las que siempre se presentaba con su coraza, su escudo, su lanza, su espada y su casco), podemos citar la que concluyó con la muerte de Halirrotio, hijo de Poseidón, el cual había osado violar a Alcipe, hija de Ares, a manos de éste. Tras esta muerte se produjo el primer juicio de la historia por asesinato en el que Ares salió absuelto.

ares-2Compañeros de aventuras de Ares, (Marte para la mitología romana), fueron su hermana Eris, (también conocida como Éride, la Discordia), y sus vástagos Fobos y Deimos, (Terror y Temor, hijos nacidos de la diosa Afrodita). También Enio, la conocida como “Destructora de ciudades”, solía acompañarlo. Padre de las Amazonas, su residencia estaba establecida en Tracia.

Curiosa es la leyenda que cuenta que cierto día dos gigantes, que por cierto eran gemelos, llamados Oto y Efialtes, pretendieron hacerse con el control del Monte Olimpo y como primer paso, secuestraron a Ares y lo introdujeron encadenado en una vasija de bronce impidiéndole salir de ella durante trece largos meses. Para conseguir su liberación, la diosa Artemisa prometió yacer junto a Oto, pero entonces Efialtes se enfadó preso de la envidia y se enfrentó a su hermano. Aprovechando el momento de confusión, Artemisa se convirtió en cierva para escapar y pasó entre los dos… Los hermanos le lanzaron sus lanzas afiladas para cazarla y terminaron matándose el uno al otro.ares-1

En otra ocasión, mientras Ares copulaba con Afrodita, (con quien engendró también a Eros), el dios de la guerra encomendó al inexperto Alectrión la guarda y custodia de la puerta para que nada ni nadie entrase, pero he aquí que éste se durmió en la guardia y Helios, el dios Sol, se coló en la estancia. Desde entonces, Alectrión, al que Ares convirtió en gallo, canta cada mañana cuando el sol aparece por el horizonte.

Ares, dios Olímpico, no es recordado precisamente por sus hazañas, como se puede ver, sino más bien por su ansia eternamente insatisfecha de violencia y muerte y por lo mal parado, herido y humillado que solía terminar en las trifulcas en las que se metía.

2010
02.13

camino animas y muertosCuando en algún lugar recóndito de la Sierra de Cazorla, Segura y las Villas se producía una defunción, o durante un periodo de tiempo prolongado alguno de los desplazados por aquellos lares no daba señales de vida, solían partir de su población de origen ciertos individuos con peculiares características y un oficio nada envidiable, aunque sí muy necesario. Se trataba de “los buscadores de muertos o recolectores de cadáveres”. Si tenemos en cuenta que los cuerpos podían pasar varias jornadas a la intemperie (a veces semanas), a merced de los animales, de las inclemencias del tiempo y demás, no nos resultaría difícil imaginar el tipo de personas que podían ejercer este singular oficio.

Los buscadores de muertos eran hombres sencillos, respetuosos, fuertes, normalmente solitarios y que no se amilanaban ante la superstición. Su cometido era aparentemente fácil a la vez que tétrico y desagradable: ir con una o varias bestias (normalmente burros o mulas de su propiedad) por los parajes donde se creía podía encontrarse el difunto, localizarlo, cargarlo y transportarlo hasta el cementerio del pueblo.

Estos camposantos normalmente solían ser los de la Iruela o Cazorla (ambas poblaciones al comienzo de la entrada a la serranía), ya que eran de los pocos (apenas existían 4 en toda la basta extensión de tierras que componen el actual territorio) que estaban habilitados como tales.

Ante estos datos una pregunta se nos viene a la cabeza. ¿Por qué no enterrar a los difuntos en la serranía? Consultados al respecto algunos ancianos del lugar, que aún recuerdan con pesar escenas dantescas, destacan que no se debía a nada excesivamente particular, salvo a una necesidad imperiosa y religiosa de enterrar a los difuntos en tierra sagrada, y evitar así problemas con las almas de los mismos.

camino animas-2Y es que el concepto de muerte y sus consecuencias de índole religioso que tenían nuestros mayores era de una condición tal de respeto, temor y superstición que no resulta extraño imaginar las necesidades sociológicas que tenían estos actos entre una población, no lo olvidemos, que dependía casi en su totalidad de los recursos naturales que les daba esa sierra. Un lugar que no podían permitir se llenase de almas errantes que pudiesen querer pedir tributo a los que tras ellos se adentrasen en aquellos parajes.

El camino de los muertos

Cuentas los más viejos del lugar que cuando la comitiva mortuoria se ponía en camino era antes de la puesta de sol. Se intentaba ocultar su partida a los ojos de los supersticiosos ciudadanos que sabían que tan macabra expedición se debía única y exclusivamente a una muerte en la sierra. Muchos eran los que tenían allí familia, amigos o conocidos, y el ver a uno o más individuos con oscuros ropajes, pertrechados para pasar varios días en los agrestes montes y con una misión triste que cumplir no contribuía excesivamente al apaciguamiento y sosiego de los aldeanos.

Los recolectores de cadáveres solían ponerse en marcha desde la Iruela, por un sendero viejo y tortuoso que salía desde una loma a apenas un kilómetro de centro del pueblo. Es muy fácil identificar hoy día ese lugar, ya que hay una antena repetidora de gran tamaño justo en el punto de partida que tenía esta comitiva.
El trayecto, qué duda cabe, se hacía por lugares apartados de la vista no sólo de los lugareños, sino también de aquellos que por circunstancias estaban desplazados por la gran extensión de tierras que conforman la sierra. La causa de éste secretismo no era de índole esotérico o extraño.

Simplemente se debía a que el miedo atenazaba a los que se la encontraban de frente, bien fuese por superstición o por simple rechazo.

Por ello, se procuraba utilizar aquellos lugares de tránsito más apartados y ocultos que evitasen, en la medida de lo posible, causar impacto a los errantes pobladores de aquellos parajes.

Existía un camino predefinido que partiendo de la Iruela llegaba al mismo corazón de la sierra. Este camino estaba, a su vez, plagado de múltiples senderos que desembocaban en el mismo. Recóndito, apartado y sinuoso, el camino de los muertos supuso para muchos trabajadores un verdadero contratiempo; otros, pese al asombro que pueda causarnos, jamás tuvieron constanciacamino animas de semejantes senderos, aunque sí se encontraron más de una vez con la tétrica comitiva.

El final de un trayecto tétrico

Transcurridas las horas, puede que días, la comitiva llegaba a alguno de los cementerios habilitados para el enterramiento de cuerpos. Al hacerlo, se procuraba coincidir con horas en los que la luz era escasa (normalmente de noche). Se buscaba que no hubiese contacto visual por parte de la población, no tanto ya por respeto como para evitar el malestar o hacer pasar un mal rato a los habitantes.

Esto, que procuraba un bien para la comunidad, no hacía más que darle un halo de secretismo y esoterismo del que realmente carecía, pero que era inevitable apartar por las circunstancias especiales en las que se desarrollaba.

Uno de esos lugares de enterramiento, como ya habíamos dicho, era el camposanto antiguo de la Iruela. Un lugar tenebroso ya de por sí que sin duda contribuyó más si cabe a potenciar la leyenda negra de estos traslados de cuerpos.

El tramo final, que conducía hacia el interior de un recinto amurallado, es un camino estrecho, empedrado, y con una claustrofóbica entrada que hace varios giros leves pero concisos.

No deja de sorprender lo que la sociología de un acontecimiento útil y medianamente religioso pudo derivar debido a la sugestión, al miedo y al respeto hacia la muerte y su entorno.

ruta animas cazorlaDurante años la figura de estos individuos que tenían una labor tan poco grata suscitó el “miedo al encuentro”, un temor que se convirtió en pavor y, de ahí, en leyenda.

Resulta complicado poder recopilar toda la información que nos gustaría al respecto, porque aquellos que se dignan a hablar hoy entonces eran muy niños, y los recuerdos son vagos y difusos. Aún así, la tradición oral de nuestros mayores es una de las fuentes más increíbles de documentación que podemos utilizar… y lamentablemente, la única que no estamos acostumbrados a escuchar.

Información obtenida en ikerjimenez.com

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