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Es difÃcil imaginar una bruja distinta a una vieja vestida de negro, con nariz aguileña, verrugas en la cara, desdentada, de largos dedos y puntiagudas uñas, tocada con un sombrero de pico y montada sobre una escoba.
Posiblemente, la etimologÃa de la palabra “bruja” tenga mucho que ver con sabidurÃa, de la misma manera que el término “wicca” designaba la religión del conocimiento en un antiguo culto europeo.
Por otra parte, es habitual interpretar entre algunos antropólogos, la pervivencia de un sustrato de cultos a Diana y otros dioses de la naturaleza y la fertilidad, llevados a cabo por sectas de sacerdotisas, que después devinieron en brujas.
Para Julio Caro Baroja, hay que distinguir entre dos puntos de vista. Por un lado, lo que las brujas debÃan creer de sà mismas: poder para realizar magia y hechicerÃa, y actos maléficos o benéficos, bajo la protección de ciertos númenes como Diana, Hécate, Holda, Bensozia… Por otro lado, lo que las gentes creyeron de las brujas, especialmente en la Edad Media: eran personas que realizaban actos maléficos y servÃan y adoraban al Diablo.
Diablillo.©ChemaGLeraEn efecto, no puede separarse la realidad de la brujerÃa de la presencia de un ser sobrenatural central, Demonio, Cernnunos o Diana. Además, en ELFOS creemos que hay que añadir otros elementos indisociables que serÃan el sexo y la naturaleza.
En todos los procesos inquisitoriales, asà como en todas las tradiciones, se dice o se sospecha que las brujas realizan actos sexuales bien con el Señor que preside el conventÃculo, bien entre ellas mismas y con otros brujos. De aquà algunos deducen la existencia de un eco de antiguas ceremonias propiciatorias de la fertilidad de la tierra, los animales y los pueblos. Pero también aquà puede hallarse una forma de rebeldÃa contra costumbres sociales y religiosas establecidas, o una manera de disfrazar determinadas actitudes morales.
La fuerza de la naturaleza se manifiesta también en las ceremonias y las prácticas brujeriles. Las brujas son curanderas y saludadoras, conocedoras de los efectos de las plantas, y los usan en su propio beneficio o en el de otras personas. Toman alucinógenos para escapar de una realidad que no comparten, o quizá creen transportarse asà hasta otros estados de conocimiento. Lo aplican como remedios naturales para enfermedades de personas y animales. Los vecinos reconocen asà su poder y sus conocimientos superiores, y atribuyen lo que no comprenden a la magia, igual que podrÃan atribuirlo a un milagro. De la misma manera, no dudan en atribuir a ese poder de la bruja la causa de otros acontecimientos para los que no tienen explicación: epidemias, fuertes tormentas, incendios y otros fenómenos naturales.
Las brujas son también manifestaciones de otros seres fantásticos, pues se ha utilizado su nombre para denominar aspectos relacionados con lo mágico o sobrenatural: cosa de brujas, algo embrujado por encantado, noche de brujas, hora bruja… En muchas leyendas populares, la palabra bruja puede sustituirse por hada, por ejemplo, y el relato no sólo no pierde nada, sino que cuadra mucho mejor. Un relato del Pirineo aragonés trata sobre unas “bruxas” que habitaban en unos árboles o “carrascas”, y que tenÃan poderes mágicos y en muchos pueblos de estas montañas existen bosques denominados de las “bruxas”, y lo mismo sucede con los dólmenes, llamados en ocasiones “Casetas de bruxas”.

