03.11
Dice la leyenda que un pastor de Colomera (Granada), llamado Juan Alonso Rivas, apacentaba su ganado, cabras y ovejas, en las alturas de Sierra Morena junto a la cumbre del Cabezo. Era cristiano sencillo y fervoroso, quizá algo entrado en años y estaba aquejado de una anquilosis o paralización total en el brazo izquierdo.
Empezaron a llamar su atención las luminarias que divisaba por las noches sobre el monte cercano a donde tenÃa su hato y a las que se sumaba el tañido de una campana. Finalmente quiso salir de duda y en la noche del 11 al 12 de agosto del año 1227 resolvió llegar a la cumbre.
A su natural temor sucedió una expresión de asombro y gozo, porque en el hueco formado por dos enormes bloques de granito, encontró una imagen pequeña de la Virgen, ante cuya presencia se arrodilló el pastor y oró en voz alta entablando un diálogo con la Señora.
La SantÃsima Imagen le expresó su deseo de que allà se levantara un templo, enviándolo a la ciudad, para que anunciara el acontecimiento y mostrara a todos la recuperación del movimiento en su brazo y de esta forma, dieran crédito a sus palabras. Bajó a la ciudad y anunció el suceso que no tuvieron más remedio que creer ante el testimonio de su brazo curado.
El Santuario se construyó finalmente entre 1287 y 1304 en el Cerro del Cabezo. Fuertemente reformado a finales del siglo XVI.
La guerra civil
Asedio del Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza
Durante la Guerra Civil Española fue el refugio de los nacionales (que en la provincia de Jaén no secundaron el alzamiento), donde 200 guardias civiles de la provincia y sus familias resistieron durante nueve meses al asedio de los republicanos. Hasta que finalmente el 1 de mayo de 1937 con el Santuario reducido a escombros cae herido de muerte el capitán Santiago Cortés. La moral decae y finalmente el Santuario es tomado por soldados de la República.
El resultado final de la resistencia del Santuario fue su reducción a escombros, la pérdida de su riqueza artÃstica y de la imagen primitiva de la Virgen de la Cabeza. Los hechos se llevaron al cine en 1949: El Santuario no se rinde, una de las pelÃculas que se crearon para la promoción del Régimen.

